De todos los tatuajes que gritan historias desde los brazos de "Cuca" Martínez, uno acapara la atención: es la caricatura de un preso encadenado a un skate. "Me lo hice cuando cumplí 20 años como skater y explica mi relación con el deporte", aclara este porteño de Bernal sentado sobre un cajón de madera. "Cuca" habla en una plaza de la zona oeste y alrededor suyo hay bolsas de cemento, ladrillos y hierros. ¿Qué tienen que ver todo esto con su amor por la tabla? En este momento, mucho: él es uno de los fanáticos de la patineta que asesora a la Municipalidad en la construcción de la primera pista de skate pública. Este espacio les permitirá a los cultores de esta disciplina practicarla sin incomodar a quienes concurren a otras plazas.
Es posible que, en los próximos días, la avenida Mate de Luna empiece a funcionar como un imán para los amantes de la patineta y de los patines. Por un lado, en el parque Avellaneda están construyendo una pista de patinaje para chicos de hasta 12 años que quieran aprender a andar en patines y en rollers. Mientras tanto, en la plazoleta Nicolás Levalle (al 3.000 de la avenida) avanza la obra para los skaters. Es posible que esté lista entre mañana y el lunes; la del parque Avellaneda demorará unos días más.
Estos proyectos se están realizando en los espacios que antes ocupaban una heladería (en el Avellaneda) y un bar (en la plazoleta). "En el parque decidimos aprovechar el contrapiso para que los chicos aprendan a patinar. En la Levalle teníamos la edificación del bar que corría riesgo de derrumbarse; lo demolimos y usamos la losa para darles un espacio gratuito a los skaters", explica el subsecretario de Obras Públicas municipal, Atilio Belloni.
La de patinaje está compuesta por un piso de hormigón de 45 por 15 metros. En este momento, los operarios están colocando un perímetro de adoquines e instalarán una cerca. Además, recuperarán dos bebederos. La de skate tendrá 350 metros cuadrados.
"Cuca" se enamoró de la tabla a los 13 años, cuando a un amigo japonés los padres le regalaron un skate traído de Japón. Ahora, a los 36, vive de la patineta. Si bien asegura que está colaborando de manera gratuita con la construcción de la pista (es amigo de otros skaters tucumanos que también están ayudando), dice que su objetivo es, en el futuro, poner una escuelita de la disciplina en la Nicolás Levalle.
Mientras Adolfo Gómez (dirige a los miembros de la cooperativa Construyendo Nuestro Techo, que llevan adelante la obra) lo escucha con una escoba en la mano, "Cuca" asegura que la forma en la que se practica el deporte en Tucumán cambiará. "La cultura de la rampa empezará a instalarse. Es algo nuevo, porque, hasta ahora, los chicos sólo podían ir a andar a las plazas. En esta pista, en cambio, van a empezar a rampear y, al tener un espacio propio, se va a reducir la tensión que a veces existe en las otras plazas con el resto de los transeúntes", proyecta.
"Cuca" define a lo que se está construyendo en la plazoleta como un Skate Park y hace una descripción: estará compuesto por una mini rampa, por una rampa quarter, por un plano inclinado con cajón, por un san francisco con pirámide y por una caja pirámide. Mientras los obreros trabajan, el skater toma su tabla y empieza a hacer algunas piruetas para la cámara. "Va a quedar buena", murmura. Y es optimista: cree que el resto de los skaters tucumanos coincidirá con él.